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Guía de vida real para gilipollas imberbes

Игорь Воробьёв

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Игорь Воробьёв

Guía de vida real para gilipollas imberbes

Глава 1

Si este folleto ha terminado en tus manos, supongo que tienes unos 13 años, te has dado cuenta de ser un gilipollas imberbe y has llegado a reflexionar sobre la vida real de adultos. Si tienes aún menor edad... bueno, lamento tu triste infancia. Y si eres un tío adulto que ha decidido por alguna razón leer estas páginas, te advierto de inmediato: dejalo, tan sólo perderás tu tiempo en vano.

Y bien, ¿has llegado a pensar sobre qué es la vida adulta? Lo más probable es que ya estás harto de todas estas preguntas de adultos sobre quién quieres ser cuando seas grande. Quizás tus padres intentan coaccionarte a tomar ciertas decisiones, que a ti te importan un pepino, porque al fin y al cabo ¿qué entienden los viejos de la vida moderna? No quiero decepcionarte, pero algo sí que entienden, ya que lograron llegar hasta sus canas, conseguir de alguna manera un lugar en la vida y criarte a ti, un tocapelotas. Sin embargo, ni ellos ni ningún libro, hasta donde yo sé, no te van a hablar de forma simple y comprensible sobre la vida real en estos tiempos turbulentos.

Primero, comprende lo principal: has tenido la mala suerte de nacer en el mundo del victorioso capitalismo, e incluso muy posiblemente en la nueva edad oscura: ya descubrirás lo que es del curso de la historia, si es que aún no lo sabes. Por lo tanto, a pesar de lo que te digan y te intenten inculcar las buenas gentes, hablando de ética y moral, de bondad y humanismo, el principal valor en el mundo moderno es el dinero, y no merece la pena que te hagas ilusiones ni te llenes la cabeza con todo tipo de sentimientos inútiles y remordimientos de conciencia.

Creo que ya entiendes que el propósito principal de tu existencia es sobrevivir y establecerte de tal manera para que tengas dinero suficiente para mantenerte a ti y, si es posible, a aquellos que dependerán de ti. El mundo moderno es extremadamente inestable y las circunstancias pueden cambiar de manera drástica, de imprevisto e inesperadamente, poniendo todo patas arriba en un instante. El orden establecido puede colapsar, un puesto aparentemente bien cubierto puede desaparecer como un carruaje en un viejo cuento de hadas, y todos tus ahorros y conexiones pueden convertirse de repente en calabaza.

Así que, mi primer consejo es que siempre confíes sólo en ti mismo y que te acostumbres a no depender de nadie. No has de rechazar la ayuda desinteresada, pero tampoco la esperes; no ayudes a nadie si esperas algo a cambio. Cuando todo se derrumbe, sólo te quedarás tú, tus conocimientos y habilidades, sólo ellos te ayudarán a sobrevivir. Por lo tanto, mientras aún te sigan cuidando y no estás arrojado a vivir por cuenta propia en este infierno que te rodea, tienes que hacer todo lo posible por aprender todo lo que esté a tu alcance.

Desarrolla el hábito de aprender constantemente, de mejorar siempre. Si topas con algo que no entiendes o desconoces: busca información, intenta entenderlo, pon todo en tu cabeza en orden. Si el asunto en cuestión es difícil o complicado: desenreda el lío, analiza, desmonta el problema en componentes más simples para después comprender la imagen completa a partir de estos elementos que ya entiendes. Mientras no te has quedado solo (y ten en cuenta que esto puede suceder en cualquier momento), trata de descubrir y aprender tanto como te sea posible. Incluso estando solo este habito también te vendrá muy bien.

No deseches de inmediato aquello que tus familiares están tratando de enseñarte. Sí, muchas veces lo hacen torpemente, mal, y a veces ni siquiera comprendes enseguida que así te intentan enseñar. Así que sintonizate desde un principio a percibir todo lo que viene de ellos como una lección, aunque parezca, y puede que resulte en el futuro, ser tan sólo una manifestación banal de sus propios fallos. Incluso en este caso, obtienes un excelente modelo de comportamiento adulto, un reflejo de cómo estas personas sobreviven en nuestro confuso mundo. Si después de un análisis detallado descartas estas lecciones, las consideras inútiles o incluso dañinas, merece la pena recordarlas, almacenarlas en tu memoria, porque muchas veces todos estos comportamientos y clichés que ahora te parecen tan estúpidos han pasado la prueba del tiempo. Estas personas aprendieron a sobrevivir precisamente de esta manera, y no lo hicieron a lo tonto: también estaban asumiendo cómo los demás ven el mundo. Lo cual, por supuesto, no significa que tengan razón. Sin embargo, guárdalo en tu memoria, más tarde te hará falta.

Lo segundo que debes comprender cuanto antes es la incongruencia de casi todos los conceptos humanos que te rodean. Los antiguos filósofos lo llamaron dialéctica, el estudio del mundo a través de los contrapuestos; cuando tengas ganas, prueba investigar este término por tu cuenta. Específicamente, nos interesan los aspectos más importantes de estas contradicciones. En nuestro país, como, de hecho, en el resto del mundo, al principio te requerirán ciertos papeles que confirmen tus calificaciones. Es decir, un diploma, un carné de conducir, todo tipo de certificados... Probablemente te estarás preguntando de qué valen todos estos papeles, viendo cómo pasas de todo en clase o cómo lo hace la mayoría de aquellos que te rodean. No seas ingenuo, muchas personas también entienden esto muy bien, por lo que en puestos remunerados importarán tus conocimientos y habilidades reales. Sin embargo, y aquí viene la incongruencia, incluso si lo sabes todo muy bien y sabes hacerlo, sin un papel simplemente no te darán la oportunidad de demostrar tus habilidades. Hace mucho tiempo, el otrora famoso, y ahora firmemente olvidado, poeta soviético lo expresó muy acertadamente en un verso: "Sin un papel eres un insecto, con un papel eres una persona".

Así que no te desanimes por lo absurdo de lo que pasa en otros cursos más a los que te apuntaste, agrega un papel más en tu alcancía, pero no les des especial importancia y no olvides gastar tu tiempo de manera útil: incluso ahí puedes seguir aprendiendo y mejorando. Sólo es una de las muchas contradicciones con las que tendrás que enfrentar.

Muy pronto llegará el momento cuando termines tus estudios y emprenderás un viaje independiente. ¿Qué ocurrirá después? Por extraño que parezca, todo se reduce, de hecho, a dos opciones, y aunque son bastante diferentes entre sí, esto no cambia realmente la situación general.

Llamemos a la primera opción conformismo, es decir, sumisión, por decirlo de forma sencilla. A los conformistas también suelen llamarlos "gente común". Si fuiste un buen chico, estudiaste mucho y diligentemente, obedeciste a tus exitosos padres en todo, entonces comenzarás tu carrera en un lugar privilegiado. Sin embargo, toda tu vida posterior se verá reducida a una rutina primitiva: despertar, desayunar y recobrar el sentido, el camino al trabajo, el trabajo en sí, volver a casa, cenar y tener un par de horas para ti, dormir. Y así día tras día. Tendrás mucha suerte si tu trabajo te resultará interesante, pero, lo más probable, dada la alienación capitalista de una persona de los resultados de su trabajo, trabajarás únicamente para costear tu existencia, haciendo un trabajo que te es completamente ajeno, tal vez incluso dándote cuenta de que tu empleador se queda con los resultados de tu esfuerzo, dejándote una muy buena, en comparación con los demás, pero aún así nimia parte de los beneficios conseguidos gracias a tu labor.

La segunda opción es el nonconformismo, es decir, ir en contra del orden establecido. Si no estudiaste bien, no tienes familiares con conexiones, no puedes quedarte quieto en un solo lugar... en fin, si por alguna razón perdiste tu oportunidad y no encajaste en el sistema, te espera el triste destino de un vagabundo o marginal. Lo que, sin embargo, también te conducirá a la misma rutina, sólo que con una mucho mayor falta de fondos. Ya sea que te traslades de un lugar a otro en busca de un trabajo mejor, o que te conviertes en un camarero o mánager, un cerrajero o fontanero, esto no cambiará el panorama. Pasarás la mayor parte de tu tiempo en un trabajo muy mal pagado, tendrás pocos días libres, más que nada para poder dormir y recuperarte, y a menudo incluso quedando sin ellos y sin vacaciones.

¿Y qué pasa con los negocios? te preguntarás. ¿No es ser emprendedor el camino a seguir? Dirás: estoy lleno de ideas, tan sólo necesito generar un plan de negocios, un buen startup o algún otro esquema de enriquecimiento. Bueno... nadie te impide intentarlo. Sin embargo, mirando a tu alrededor, te darás cuenta rápidamente de que apenas uno de cada cien de estos empresarios alcance el éxito. Es una posibilidad demasiado pequeña lograr estar en el lugar correcto en el momento adecuado, además, incluso al conseguirlo, en adelante tendrás que mantenerte a flote en el mundo de despiadados depredadores, que se esforzarán por devorar al joven advenedizo.

Tienes que comprender que la cantidad de riquezas en el mundo es limitada. Y no es el primer día que el mundo existe. Todas las opciones posibles de ganancias, todos los recursos, esquemas y mercados han sido propiedad de alguien durante mucho tiempo. Las áreas de interés están repartidas, las inestables reglas están escritas y te será muy difícil encontrar tu propio nicho. Por supuesto puedes intentarlo, pero no te sorprendas con el resultado.

Cuanto antes te des cuenta de que toda la imagen del mundo que están tratando de meterte en la cabeza, empezando por la escuela, es completamente falsa, más fácil te será entender lo que está sucediendo alrededor. No conseguirás ser un explotador: ellos tienen sus propios hijos que no leen estos panfletos. Así que, en el mejor de los casos te espera una carrera, una lucha constante por un puesto más alto en un intento por lograr el dulce sueño de que otros trabajen para ti. Unos pocos bien pueden lograrlo pisando cabezas y de una u otra forma eliminando a los competidores de su camino. A estas personas, tal vez lo hayas oído, las llaman arribistas, oportunistas o trepas. Pero lo más seguro es que te esperan años de quedar en el mismo puesto, luego otra empresa y otra, con una paulatina disminución de autoestima y pretensiones, y al final, una rutina cansina y sin esperanzas. Tal vez se te ocurra un plan astuto e intentarás alcanzar el éxito en los negocios. Pero aquí tampoco hay muchas perspectivas: lo más probable es que quiebras o que te quiten tu negocio, vas a considerarte un perdedor, incapaz de montar una actividad empresarial exitosa y terminarás en otro puesto mal pagado de turno, razonando que ya que no has podido, mereces ser explotado por un tío más astuto.

¿Qué hacer entonces? Buena pregunta, y aquí está mi segundo consejo: nunca te rindas. Nunca pierdas la autoestima y el orgullo, incluso pasando por una serie de humillaciones, pues es el que humilla y maltrata el que pierde su apariencia humana. Cualquier caída es sólo una razón para levantarte y volverte más fuerte. Tu humanidad y tus propios principios, es decir, tus propios conceptos del bien y del mal, desarrollados únicamente por ti, son mucho más importantes que el dinero. El cual, no lo olvides, es necesario para arreglar al menos una existencia mínimamente aceptable.

Comprendiendo la pesadilla y la desesperanza que te rodea, tendrás que encontrar un compromiso entre estos dos extremos: la conciencia y el dinero. Si eliges la vida de gente común, trata de encontrar un trabajo que te ofrezca al menos algo de interés y donde el salario cubra tus necesidades mínimas. No intentes saltar por encima de tu cabeza, no comiences a mentir, a tender trampas a los demás o amilanarte de cualquier otra forma con el fin de obtener un ascenso o un salario más alto. Si quieres ser completamente independiente, buscate tu nicho, construye un lugar propio bajo el sol, sin tratar de estrangular a los competidores o desplumar a los trabajadores.

Es difícil, es una lucha constante, y nunca podrás tener éxito o presumir de riqueza, a pesar de que tal posibilidad existe, aunque muy ilusoria. Pero lo que es más importante: conservarás tu aspecto humano y sobrevivirás, pase lo que pase y vayas donde vayas en tu camino de la vida. Y, tal vez, algún día, mirando hacia atrás a tu vida, podrás decirte a ti mismo con total sinceridad: sí, era un gilipollas imberbe, pero lo logré, no me convertí en animal, no aumenté la ira y el sufrimiento a mi alrededor, fui feliz y no me avergüenzo de todos los años que he vivido.

Espero que esta pequeña guía te ayude a no perderte cuando te quedes solo en la vida real, te ayude a mantenerte en tu camino y encontrar fuerzas para seguir adelante. Y si consigues salir de la oscuridad de la desesperación, ayuda a los demás en la medida de lo posible, por ejemplo, pasándoles este folleto.

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